PASEANDO POR SOTIEL-l

Hoy mi paseo además de grato es cómodo, lo ejecuto lento queriendo atraer a mí el pasado de mi amado Sotiel e impregnandome con los olores a mineral y a sulfatos que aun emanan de la infinidad de montoncillos de aquel mineral extirpado a las entrañas de la tierra y que con tantos dolores, sufrimientos y enfermedades les costo a nuestras generaciones pasadas. Mi paseo de hoy, para que sitúen ustedes, lo relato desde que salgo de mi casa hasta la llegada al “túnel grande” y lo realízo contrario al sentido del caminar del río Odiel.

Paseo por lo que subsiste de lo que fue en su día la línea del ferrocarril Minas Sotiel, a minas Tinto-Santa Rosa, situada esta a tan solo siete kilómetros de Calañas. Su recorrido lo hacia paralelo al río por el margen derecho de su cauce y hoy yo quiero realizarlo recordando datos leídos y oídos en comentarios y tertulias de personas que conocieron lo que en su día fue una frenética y enérgica explotación minera. Salgo de casa temprano, paso por detrás de lo que en su día fuese los talleres y cocherasIMG_3406del pasado, que la compañía minera poseía entre los barrios de la Solana y “La acera suelta” , donde dicen los antiguos estaban situadas las chozas de maderas o casas de maderas. Me encuentro ahora mismo en el lateral derecho del hospital cruzando un conducto o canal por donde discurría el conducto o canal y en parte cubierto de las aguas llovidas que vertía al arroyo justo en la cancela de hierro de la parte baja del taller y que camina por la puerta lateral del hospital donde hoy yace las ruinas de toda una fila de casas justo delante de las casas del “Presa, Presa” , la de Josélito Reina y de su mujer Maria Antonia, el cuartillo de relojería que tenia junto a su casa y de la de Patrocinio. Voy paseando admirando los verdes huertos y más abajo donde había un ramal de vías entre los talleres y la fundición pero donde hoy tan solo existen algunas traviesas adormecidas por el tiempo. Camino ahora justo por el borde del pinar llamado de “La cera suelta” bajando hasta la vía o la senda que aun permanece como huella de dicho ferrocarril cruzo por donde transitaba la tubería del canal ya en su descenso hacia la turbina a donde conducía las aguas del pantano del Calabazar, quedando de todo esto tan solo como resquicios los pilares de descanso y sujeción de la enorme tubería yDSC00715y las paredes de lo que en su día fue el edificio de la estación de control y centro de transformación, la llamada “La rueda” a la salida de esta era conducida por un canal hasta el río y sobre este canal había apostada una caseta donde estaban instalados los aparatos de medidas, que a trabes de gráficos eran registrado el caudal y de agua desembalsada.

Aun me parece oír y sentir el ruido y las agitaciones al paso del agua bajo mis pies por este canal que la conducía hasta la orilla del río muy cercano a la higuera y al naranjo que bebían de estas mismas aguas. Como también me parece ver a Pedro Márquez,Pepe Pérez o a Ponce como a un largo etc. Bajar con “el canasto” (¿recordáis los “canastos del trabajo? aquellos canastos de palma blanco recién estrenado,pero con el pasar del tiempo se iban volviendo pringoso por el asiento, por los salto de la bicicleta por la carretera de La Torerera) por el camino que partía desde la vía justo a las piqueras y al almacén situado al este de la estación caminando en dirección a la turbina, allá a pie de río. Camino pausado, admirando las bellezas que me ofrecen el paisaje y el abanico decolores que mentalmente comparo con colores de acuarelas, y que me brinda hoy el campo de mi querido y amado Sotiel.DSC00714Me voy atiborrando e impregnándo a cada paso de la maravillosa luminosidad, el color y los aromas que emanan en estos días de los campos, que se visten con sus mejores galas de primavera, donde el verde de sus ropas se han moteados con lunares blancos de flores de las jaras hoy parece ser mas verde y luminoso que nunca, donde se contrastan con el suelo grisáceos de pirita, resaltando los rojizos de sus rocas en las cimas de los montes, que sobrevuelan los azores.DSC00722

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